Celiaquía: síntomas y diagnóstico

El 5 de mayo es el Día Internacional del Celíaco, jornada con la que se pretende concienciarnos sobre una enfermedad que aún desconoce mucha gente. ¿Sabías que el 1% de la población sufre celiaquía, pero se calcula que aproximadamente el 75% de pacientes están sin diagnosticar? Este hecho hace imprescindible que, siempre que exista una sospecha clínica, deban buscarse los síntomas específicos y llevar a cabo las pruebas necesarias para confirmar o descartar que se padece la dolencia.

 

La enfermedad celiaca es una enfermedad crónica del aparato digestivo que se caracteriza por una intolerancia permanente al gluten, proteína que se encuentra presente en los cereales (trigo, avena, cebada y centeno). Cuando el celíaco ingiere alimentos con gluten, se lesiona el revestimiento del intestino delgado, lo cual reduce su capacidad para absorber nutrientes. Esto puede provocar síntomas como diarrea, pérdida de peso, anemia, gases, fatiga, estreñimiento, dermatitis e incluso cambios de carácter y depresión. La celiaquía suele diagnosticarse mediante una biopsia intestinal, en la cual se estudia el tejido del intestino delgado para comprobar si se encuentra dañado. También pueden realizarse otras pruebas, como un análisis de sangre para determinar si hay presencia de anticuerpos frente al gluten. Una vez diagnosticada la celiaquía, el único tratamiento consiste en mantener una estricta dieta sin gluten de por vida. Por suerte, además de la gran variedad de alimentos que no contienen gluten (carne, pescado, leche, huevos, legumbres, frutas, verduras…), existen alimentos específicos para celíacos, elaborados con harina de maíz o arroz, los dos únicos cereales que están constitucionalmente desprovistos de gluten.

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