Tabaquismo: efectos en el organismo y mitos sobre el consumo de tabaco

A estas alturas es bien sabido que el tabaquismo, o sea, la adicción al tabaco provocada por la nicotina, es una de las principales causas de muerte y enfermedad en el mundo. Normalmente se relaciona el consumo de tabaco con el cáncer de pulmón y con problemas respiratorios y del corazón, pero sus efectos sobre el organismo van mucho más allá. Para empezar, el fumador sufre cambios en la piel, que envejece prematuramente y, en la zona de los dedos de la mano, se mancha por el color del filtro de los cigarrillos. Por otra parte, el alquitrán que contienen los cigarrillos mancha los dientes, que también pueden caerse con mayor facilidad a causa del efecto del tabaco en las encías. Además, fumar aumenta el riesgo de padecer osteoporosis (debilidad de los huesos) e impotencia sexual.

Para intentar suavizar la gravedad de estos efectos del tabaquismo, existen varios mitos que seguramente habréis oído en más de una ocasión, pero a los que no se debe dar ninguna credibilidad. Por ejemplo, hay gente que sostiene que fumar pocos cigarrillos al día no hace daño, o que los cigarrillos light son menos nocivos que los normales. Falso: no hay una dosis de tabaco más segura que otra, ya que los efectos en el organismo dependen de cada persona; y los cigarrillos light tienen menor concentración de algunas sustancias, pero eso no significa que sean menos dañinos. También hay quienes dicen que dejar de fumar es cuestión de voluntad, que sólo se puede conseguir al primer intento, o que los medicamentos no sirven para nada. Ninguna de estas afirmaciones es cierta: dejar de fumar es un proceso largo en el que se pueden dar recaídas, y para superarlas a menudo no es suficiente con la fuerza de voluntad; por eso las terapias sustitutivas de la nicotina (en forma de parches, chicles o comprimidos) son una opción de demostrada eficacia.

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